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Durante el proceso de producción de las imágenes para el proyecto Detrás del reflejo, los entornos acuáticos en los que estuvimos trabajando nos regalaron otro tipo de escenas que me pareció imperdonable pasar de largo. En medio de ese circo improvisado que inevitablemente se creaba con cada sesión fotográfica para sumergir los objetos y hacerlos renacer de las aguas, hubo multitud de rincones especiales que mostraban la versión más íntima de los cauces; diminutos escenarios que normalmente se nos escapan cuando cotidianamente buscamos el conjunto y no reparamos en los detalles. Y como, más allá del espectáculo, es de estos detalles de lo que la vida está construida, resultaba inevitable crear este nuevo capítulo como homenaje a la belleza del agua en estado natural y sin intervenciones ajenas, sin acrobacias artísticas perpetradas por los humanos.

Los métodos fueron muy sencillos, pero trajeron resultados impactantes. Una simple exposición larga, con el trípode colocado a ras de superficie, transformó las aguas del torrente en una neblina espectral, como si el alma del arroyo fuera deslizándose cauce abajo.

 

 

Intimidad del agua

 

 

En otros casos, capturar los duros reflejos del sol en la superficie del río con el teleobjetivo en su longitud focal más larga, y luego desenfocar exageradamente la imagen, creó lo que varias personas ya han dado en denominar “pétalos de agua”. Éstos (imagen de abajo) aparecen como una bandada de mariposas blancas o pétalos cayendo sobre el río. Esa es la poética de las imágenes cuando el espectador se deja llevar y logra ver más allá de la realidad.

 

 

Intimidad del agua

 

El propio espectáculo de los instrumentos musicales surgiendo de las profundidades, mientras expulsaban por su campana agua y sonidos de otro mundo, fue suficiente para que alguien definiese este conjunto como “La Orquesta Riofónica”. La puerta estaba abierta y la imaginación de los espectadores sólo ha tenido que combinar a su manera las piezas que este proyecto presentaba, convirtiendo la poesía textual y visual en un ejercicio abiertamente democrático.

Así que estas bellas imágenes de la intimidad de las aguas nos conectaron, inevitablemente, con la poesía, en este caso visual. Y no hubo que buscar mucho para encontrar el poema que alguien había escrito en 2012, donde ya se hablaba de todas estas escenas que un día nacerían. El texto es del poeta zamorano Julio Marinas, cuya Poesía incompleta fue publicada en 2013 por Los Papeles de Brighton. Su poema Matriz del agua describe estas imágenes, o tal vez estas imágenes describen los versos de Marinas. Al fin y al cabo, su propio apellido ya había nacido también para acabar encontrándose con un proyecto acuático como este.

Julio ha conectado con este proyecto ya desde el título de su poema, identificando el agua con una matriz de la que toda la vida nace. En sus versos se citan, incluso, esos pétalos de agua que yo fotografiaría y denominaría así en marzo de 2017.

El poeta visionario ya hablaba aquí de los mares como fronteras para los inmigrantes. Y de los ríos que son también frontera pero al mismo tiempo conectan países y territorios. De un agua para todos, sin nacionalidades, que nos llueve encima tras llegar de otro país. De un agua que no conoce ideologías y que, tras llegar de un territorio enemigo deja caer sobre nosotros toda su bondad.

Marinas nos ha querido recordar en este poema descarnadamente sincero que el agua es en sí misma la sangre que nos mantiene vivos, la sangre que corre por las arterias (ríos, arroyos y cauces) del planeta.

Toda nuestra esencia y nuestro origen quedan resumidos en estos versos en los que ‘ser agua es sencillamente ser’, pues eso es lo que estrictamente somos en un 65 % de nuestro organismo: agua. Así, volver a ella es volver a nuestros orígenes.

Este mundo de conexiones emocionales, de belleza emergente y de motivación interior es el que también desaparecerá si las aguas de nuestro planeta desaparecen un día. Y el deterioro de éstas supondrá también el deterioro de los niveles de belleza que nos permiten creer que hay otro modo de experimentar la existencia, más allá de nuestra rutina, nuestras convenciones y nuestra endiablada velocidad.

 

 

 

El agua que descubre los cuerpos.

El agua que alimenta la carne.

Desnuda el agua.

Desnuda el agua en los bosques.

Desnuda el agua en la tierra.

Brota la cópula del agua.

 

El agua sin fronteras, sin orillas.

El agua cosmopolita.

El agua de los eternos ríos.

El agua que triunfa en las cascadas.

 

La embriaguez del agua, del aire.

Lluvia de pétalos.

Pétalos de agua, de aire.

 

La sangre del agua.

El cuerpo del agua.

Ser agua.

Volver al agua.

 

 

Julio Marinas. Poesía incompleta. Los Papeles de Brighton, 2013.

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua