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(VER GALERÍA COMPLETA "DETRÁS DEL REFLEJO")

 

 proyecto

 

 

"Los espejos se emplean para verse la cara; el arte para verse el alma." 

George Bernard Shaw

 

 

"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos." 

Jorge Luis Borges

 

 

 

 

El proyecto Detrás del reflejo es un viaje a la faceta más íntima de las aguas dulces y un homenaje a ellas. Es un proyecto artístico pero también con conexiones científicas y sociales. Es la decisión firme de hacer memoria y volver a situarnos en un mundo cuya vida ha dependido siempre del agua.

El proyecto aúna, por un lado, el carácter épico que posee el origen de la vida y, por otro, una propuesta artística que reconecta al ser humano con sus inicios, cuando el arte no existía como ahora lo entendemos y la mente de nuestros antecesores no podía soñar, por ejemplo, con un diabólico artilugio denominado cámara fotográfica.

Estas fotografías son literalmente imágenes oníricas y poéticas; espectros de belleza que brotan de unas aguas que, durante millones de años, dieron forma al mundo que hoy conocemos. Los elementos que ustedes ven ahora surgiendo de las aguas son los iconos que representan lo más esencial del ser humano, como producto de su pensamiento: la escritura y el arte literario, la música, la escultura, la arquitectura, la ciencia, etc. Y, por supuesto, los frutos de la naturaleza que a todos nos sostiene. Desde las representaciones pictóricas en las cuevas prehistóricas, pasando por la explosión creativa de Leonardo da Vinci, hasta los increíbles mundos que vislumbramos a través de las gafas de realidad virtual, los automóviles autodirigidos, o la manipulación de los virus en laboratorio, nada, absolutamente nada de lo que compone nuestra civilización habría existido sin el agua. 

El caldo primigenio del que surgió la vida hace más de 3.500 millones de años tenía ya una base acuosa. Las primeras bacterias flotaban en agua y, tras una larga historia evolutiva, del agua vinieron nuestros antepasados, los peces. De nadar en las profundidades del océano ácido a saltar a la tierra –mutando las aletas en patas– y posteriormente caminar erguidos, el proceso ha llevado 500 millones de años. Todo esto habría sido imposible sin el agua. De hecho, hasta donde sabemos, la vida no puede existir en ausencia de este líquido con propiedades químicas imbatibles. Todos los seres vivos que habitan la Tierra dependen del agua, entre ellos los vegetales y los animales que se alimentan de ellos mismos. En otros planetas o satélites, incluso en los que se encuentran fuera de nuestro Sistema Solar, los científicos van en busca del agua porque saben que tras ella pueden encontrar señales de vida. De hecho, el día en que se escriben estos textos, la sonda Cassini se aproxima a su ‘Gran Final’ en Saturno, adentrándose entre el planeta y sus anillos, donde acabará desintegrada tras estudiar algunos de sus satélites, analizar partículas de hielo de los anillos principales y las capas externas de su atmósfera.

1.400 millones de kilómetros más cerca, nuestro hogar, el planeta azul, es un reservorio de agua –salada en los océanos y dulce en los continentes– sobre la que hemos perdido la perspectiva a causa de la rutina… aunque puede que ese elemento vital no siempre vaya a estar ahí para nosotros.

 


YA EN LOS ORÍGENES...

Tales de Mileto, el primer filósofo de la historia y uno de los Siete Sabios de la antigua Grecia, fue quien provocó que Europa empezara a plantearse las cosas racionalmente, no en función de mitos. Su visión sobre el agua es, además de apasionante, múltiple.

 Según Tales, el agua es el principio ('arkhé') de todas las cosas. Tan poderoso consideraba el filósofo a ese líquido, que le otorgó carácter de sustento universal: según él, la propia tierra descansa sobre el agua, flotando como si fuera un madero.

 En palabras de Aristóteles, Tales concibe el mundo entero como algo vivo, animado. Incluso los seres aparentemente inanimados están vivos. Para Tales, el mundo está lleno de dioses, ¡vive! Y el agua es esencial para el mantenimiento de toda la vida, tanto vegetal como animal. Por ello, el agua es el origen y el elemento que constituye la esencia del mundo.

Pero el concepto de planeta entendido como hogar iba todavía más allá en la Antigüedad. En el mundo griego había un calificativo aplicado a Hércules: "Monoicos" [de donde procede el nombre de Mónaco, por un templo que había en la actual Costa Azul bajo esa advocación], que significa 'el de la casa única'. Y eso es exactamente nuestro planeta: nuestra 'única casa'; 'monos' + 'oikos'. 

 


AGUA ERES

Estamos natural a instintivamente conectados con la naturaleza, entre otras razones porque dependemos de ella. Pero ese vínculo se va debilitando en muchos de nosotros cuando la sociedad de consumo oculta la red de sutiles conexiones invisibles que rigen el medio natural.

Como una metáfora global, al asomarnos al agua de la que venimos y de la que nuestros cuerpos están compuestos en aproximadamente un 65%, vemos en ella nuestro reflejo y el de nuestro propio futuro. Porque detrás de cada reflejo en la superficie acuosa hay un universo, una historia de vida. Y esa imagen duplicada es ahora la imprevista copia de seguridad de una realidad esencialmente frágil. Como si la naturaleza lo hubiera entendido, ella nos da la oportunidad de que manipulemos ahora su duplicado para no deteriorar el original. Es la segunda oportunidad que nosotros no siempre somos capaces de ofrecerle al medio ambiente cuando lo sometemos a un continuo deterioro. 

 

 

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BELLEZA AL SERVICIO DE LA RAZÓN

Todos los objetos que aparecen en estas imágenes surgen de un cauce fluvial, como en un nacimiento. Me parecía la mejor y más justa manera de recordar que de esas aguas llegaron todos ellos un día. Así que esta propuesta fotográfica entraña en sí misma también un renacimiento, una especie de segundo parto natural. De este modo, el nacimiento de ese violín bajo las aguas, en un contexto aparentemente ajeno a un instrumento musical de madera e incompatible con él, cobra su más amplio sentido al recordar el ciclo natural de su materia prima: fue el agua la que hizo crecer el árbol que aportó la madera, la que mantuvo vivo al leñador, al constructor de la sierra mecánica que transformó en planchas ese árbol, al transportista y a los que construyeron su camión, al lutier que fabricó el instrumento musical, al intérprete de la obra musical, a los espectadores del concierto y a los fabricantes de los sillones donde esos espectadores descansan mientras escuchan la partitura de un autor que también vivió gracias al agua, una composición que se halla impresa en un papel que del agua necesitó para ser fabricado. (Creo que me ha entrado sed de realizar este recorrido tan largo. Discúlpenme un segundo, mientras me hidrato).

Esta es la vida que llega de la vida. El regreso a los orígenes. Por ello, mirar estas imágenes supone, de algún modo, mirarnos por dentro.

La naturaleza convirtió hace tiempo a los protagonistas de estas fotografías en una obra de arte, utilizando su más poderosa herramienta: la molécula H2O. Y ahora, se hallen donde se hallen ustedes, miren a su alrededor y traten de imaginar, para todo lo que ven, una historia en la que el agua no hubiese existido (también pueden situarse ustedes mismos frente al espejo).

Por ello el agua atraviesa físicamente los marcos de estas escenas, penetrando en ellas. Porque vuelve al cauce del que nació. Vuelve a su mundo dibujado tanto por la ciencia como por el arte. Y se convierte en absoluta protagonista.

 

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CUESTIÓN DE EQUILIBRIO

Sin embargo, esas aguas que todo lo crearon se han convertido ya en algo más que un recurso natural. Su progresiva desaparición las ha elevado a la categoría de elemento geopolítico y estratégico. En breve, la división entre poblaciones ricas y pobres en el mundo estará irremisiblemente marcada por la capacidad de éstas para acceder al agua dulce. Porque abastecer de este elemento a un mundo tan sediento como el occidental, su indiscutible primer consumidor y desperdiciador, resulta ya muy caro. Y en ocasiones, dependiendo de ciertos usos, dudosamente ético. 

El uso irracional de este elemento imprescindible para la vida, y su desigual distribución entre los habitantes del planeta ya ha comenzado a generar conflictos. Y traerá otros. Esa es la cuerda que cada día se tensa un poco más, pero que está en nuestras manos aflojar para que todo vuelva a ser más respirable… o bebible.

Vincular el cambio climático con la desaparición del agua y, consecuentemente, con la pobreza, el hambre y los éxodos humanos, resulta ya inevitable. Prácticamente dos de cada tres personas sin acceso al agua potable sobreviven con menos de 2 USD al día, y una de cada tres lo hace con menos de 1 USD diario. Y si consideramos que, además, el agua resulta necesaria para generar todo tipo de energía, entonces la relación entre el desabastecimiento de agua, el subdesarrollo y la pobreza, incluida la energética, arroja un resultado bastante evidente. (1)

Entretanto, las inversiones en agua potable segura y saneamiento, que han logrado allanar el camino hacia el crecimiento económico, tienen altas tasas de rentabilidad: por cada USD invertido, la Organización Mundial de la Salud estima un retorno de entre 3 y 34 USD. (2)

Y si las cifras demuestran que nuestra voluntad y la acción pueden mejorar los desequilibrios provocados por el cambio climático y por el ser humano, está en nuestra mano reducir los efectos de ese cambio, potencial constructor de una perversa cadena de extinciones: la desaparición de las aguas de las praderas que alimentan a los arroyos, que a su vez nutren a los pequeños ríos, y son el posterior alimento de las grandes cuencas y de los lagos. Si eso llegase a suceder, toda la belleza que nació de las aguas hace milenios y que, como una erupción primigenia, ahora resurge con estas imágenes mágicas que flotan sobre sus espejos líquidos, dejará de existir, y de ella no quedará ni el eco que son sus reflejos.

Este es el sentido de este trabajo fotográfico: recordarnos que toda esta belleza, todos estos símbolos universales del desarrollo y la cultura, nacidos del agua, desaparecerán con ella.

 

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Para eso necesitábamos estos reflejos. Porque mientras éstos existan será porque el elemento original también existe. Un espejo sólo devuelve lo que ve. Y el reflejo de estas obras de arte simboliza la capacidad del ser humano por ver más allá de la realidad tangible, de lo inmediatamente utilitario, de lo económicamente rentable. En definitiva, representa la visión artística de la realidad, esa que nos ha diferenciado de los animales y nos sirve para ser humanamente mejores.

Por ello, si perdemos esa versión embellecida de la existencia perdemos nuestras raíces más profundas, más allá de las familiares o culturales. Porque, incluso hablando de desarrollo, una vida sin la belleza es también una vida pobre, más allá de la carencia de recursos materiales. Y como el agua es uno de nuestros principales pasaportes a esa belleza, al desaparecer el líquido elemento se evapora también nuestra más pura esencia: la bioquímica y la espiritual. Entonces, perder la vida física, como organismos, habrá venido precedido de la pérdida de ese aparentemente inútil concepto que no se toca, no se compra y no se vende, pero que nos mantiene tan vivos como la molécula H2O: la belleza.

 

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CÓMO SE HIZO

Las sesiones fotográficas de este proyecto están realizadas en las riberas de los ríos de Brandilanes y Castro de Alcañices, en el embalse de Valparaíso (Villardeciervos), en la laguna del Área de Palazuelo (Alcañices), en el río Tera a su paso por Galende, en el bosque de Sotillo de Sanabria, en la Laguna de Peces y en el Lago de Sanabria, todos en la provincia de Zamora (España). 

Instalar todos esos marcos de madera requirió de dos sistemas: uno, sumergiendo y posando el marco dentro del cauce, con dos escuadras metálicas como apoyo. El segundo sistema fue bastante más complejo. Para que esos marcos levitaran milagrosamente sobre las aguas tuve que ingeniar un sistema de pértiga graduable. Un perfil de acero, clavado en el terreno, soportaba una barra de madera de haya de tres metros, suspendida horizontalmente sobre el río. Para conseguir una transmisión de movimientos perfecta y facilitar el posterior borrado digital de los sedales, una segunda barra, de la que posteriormente colgaban los marcos, fue añadida a la pértiga principal. Tres tirantes laterales de cuerda, anclados en la tierra, inmovilizaban todo el conjunto, neutralizando los movimientos provocados por el viento. Y un cuarto tensor sumergido y anclado en el exterior mantenía el marco inmóvil frente al viento o las corrientes del agua. El resto fue un ejercicio de paciencia y meticulosidad, combinando todos los ángulos y movimientos para que la imagen fuese lo más perfecta posible.

Para colgar de cada marco los elementos protagonistas, en las escenas estáticas utilicé sedal de pesca. Posteriormente, ese hilo fue borrado digitalmente en cada escena. Ese es el único tratamiento en Photoshop que ha existido posteriormente, porque es una mentira piadosa que cualquiera aceptaría para disfrutar del hechizo de la narración. Es el mismo pacto que hacen los lectores con los escritores: si tú me garantizas la magia en el resto de la historia, yo aceptaré creer que ese niño volaba

Y esta es una elección muy seria y consciente. Han sido bastantes los comentarios de personas que, al ver este brillante resultado, sugerían que el tratamiento digital podría haber conseguido este efecto sin tanto trabajo. Y yo respondía siempre que tal vez, pero con mucho menos valor artístico y, sobre todo, sin naturalidad, sin desafíos y si  misterio. Para bien o para mal, la tecnología digital permite hacer hoy cualquier cosa, y las personas ya estamos comenzando a dejar de impresionarnos ante las realidades virtuales y los excesivos tratamientos digitales que recrean el mundo. Si al final va a ser una máquina o un software el que consiga emular la realidad ¿dónde queda el atractivo y el proceso creativo? Yo sigo necesitando enfrentarme al reto de la creación pura, planificando el proceso, desarrollándolo, inventando ese mundo y la rudimentaria tecnología que lo hará posible. Como hacían los artistas del Renacimiento, que eran los dueños de todo el proceso de creación. Con eso consigo que el resultado sea algo 100% nacido de mis manos, no un mundo artificial más al que ya nos estamos insensibilizando. El mérito no reside en que el software convierta tu foto en una pintura, sino en ser capaz de pintar con la cámara, y esto que acabo de plantear es el avance de un nuevo y fabuloso proyecto que en breve presentaré y que romperá con muchos moldes tradicionales en el mundo de la fotografía. 

 

 

 

Cómo se hizo

 

 

 

 

Así pues, ya que habíamos decidido mancharnos las manos, mojarnos en los lagos y sufrir, en las escenas dinámicas, donde los objetos surgen súbitamente de las aguas, una ayudante de producción se encargó de tirar hasta la saciedad de ese elemento hacia arriba,  “salvándolo del artístico ahogamiento” mediante gruesos sedales que luego serían borrados, y con una nueva pértiga manejada manualmente. Aquello resultaba tan extraño que ningún guarda forestal (y hubo varios que se detuvieron al lado) llegó a decirnos nada, seguramente desconcertado por preguntarse si aquellos chalados estaban pescando una orquesta submarina instrumento a instrumento (felliniana escena donde las haya), o simplemente peces. En la Laguna de Peces, una pareja de senderistas, al ver todos nuestros aperos colgando sobre el agua, nos confundió con pescadores y nos preguntó: ‘¿Aquí qué se pesca?’ Y nosotros sólo pudimos responderles: ‘Orquestas’. Nos resultaba imposible explicar todo aquello. Tal vez todavía estén preguntándose si aquella podría ser la 'Música de las esferas' de la que hablaba Pitágoras, y sobre la que 2.483 años más tarde Mike Oldfield compondría un álbum.

Aquel fue un penoso y extenuante trabajo de brazos para esas ayudantes de producción. Y fue necesaria una infinidad de disparos (en ocasiones hasta 400) para lograr esa imagen definitiva que ustedes ven ahora, donde las gotas y chorros de agua aparecen congelados, mientras el violín, la trompa, el trombón, la Odisea de Homero o las esculturas de Miguel Ángel brotan como una erupción. Ese fue el parto múltiple de las aguas dulces, millones de años después de haber engendrado a sus criaturas.

Las nubes fueron mi mejor aliado. No se pueden crear imágenes de exterior con la delicadeza de matices y semitonos que requerían estas, sólo con la luz plana y dura que genera el sol directo. Ese fue el segundo ejercicio de paciencia: vivir durante meses pendiente del cielo, como los agricultores. E improvisar sobre la marcha las salidas al río, embalse o lago de turno para realizar una sesión fotográfica. Aunque los días de sol fueron también aprovechados para localizar exteriores y seleccionar los mejores lugares y orientaciones.

El aspecto mágico de esos objetos levitando en el espacio, y las sutiles texturas y semitonos que las nubes me regalaron al filtrar la luz, son los que han conseguido que muchas de estas fotografías parezcan pinturas. 

 

 José Carreño Exposición

 

 

 

 

EN MOVIMIENTO

Este proyecto está en constante crecimiento, se mueve, y gradualmente se irán incrementando sus galerías de imágenes, las conexiones con organizaciones y las ideas.

Utilizar la puerta de la belleza para entrar en el palacio de la ciencia y de lo social es un recurso infinito que facilitará siempre la sensibilización sobre la realidad del agua en nuestro planeta.

 

 

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AGRADECIMIENTOS

Virgilio Ortega (Asesoría histórica). Director editorial y escritor. 

Carlos Briones Llorente (Asesoría científica-Biología molecular). Investigador y divulgador. Científico Titular del CSIC en el Centro de Astrobiología (centro mixto CSIC-INTA, asociado al Instituto de Astrobiología de la NASA).

José A. Martín Gago (Asesoría científica-Física de superficies). Profesor de investigación en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid-CSIC. Responsable del grupo de investigación ESISNA.

Antonio Membibre y Banda de Música “La Lira” de Toro (Zamora) (Cesión de los instrumentos de viento-metal).

Teresa Martín Tabarés y Lucía Domínguez Iglesias (Producción general y asistencia en las sesiones fotográficas).

PRAE-Propuestas Ambientales Educativas. (Inclusión del proyecto “Detrás del reflejo” en el proyecto “Empobrecimiento y cambio climático”).

IES Emilio Ferrari. (Inclusión del proyecto “Detrás del reflejo” en el proyecto “Empobrecimiento y cambio climático”).

Julio Marinas. (Poema Matriz del agua). 

Roberto Pérez Domínguez y Librería Páramo (Urueña/Valladolid) (Cesión de libros para las sesiones fotográficas).



ENLACES

ONU - www.unwater.org

UNESCO - http://www.unesco.org/new/es/natural-sciences/environment/water/wwap

Virgilio Ortega. www.planetadelibros.com/libro-palabralogia/118245  /  www.planetadelibros.com/libro-palabrotalogia/191483  /   www.planetadelibros.com/libro-palabradiccion/206859

Carlos Briones Llorente. Twitter: @brionesci - http://www.cab.inta-csic.es/es/lineasdeinvestigacion/23/grupo-de-evolucion-molecular-mundo-rna-y-biosensores

José A. Martín Gagohttp://www.icmm.csic.es/grupos/?page_id=318  /  http://elpaissemanal.elpais.com/columna/rosa-montero-polvo-estrellas/

Julio Marinas. https://lospapelesdebrighton.com/2013/12/20/julio-marinas-poesia-incompleta-1994-2013

Banda de Música “La Lira” de Toro (Zamora)https://www.facebook.com/bandadetoro/

PRAE. http://praecyl.es/

IES Emilio Ferrari. http://iesemilioferrari.centros.educa.jcyl.es/sitio/

Frutos de cerámica realizados por Cerámica Villalar  - https://goo.gl/QJB1ct

 


BIBLIOGRAFÍA HISTÓRICA

Aristóteles. De caelo. (B-13).

Aristóteles. Metafísica. (A-3).

Aristóteles. De anima.

 

 

NOTAS

(1)   3er Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo: http://www.unesco.org/fileadmin/MULTIMEDIA/HQ/SC/pdf/wwap_WWDR3_Facts_and_Figures_SP.pdf

(2)   Informe de las Naciones Unidas Sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo 2016- AGUA Y EMPLEO: http://unesdoc.unesco.org/images/0024/002441/244103s.pdf

 

 

 

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El agua es la plastilina con la que la mente juega a crear otros mundos


Es el líquido más abundante y necesario y, al mismo tiempo, uno de los más raros que pueden existir. Sus propiedades son diferentes a las de los otros líquidos. Tal vez, por esa rareza es lo que es...

Su sobrenatural plasticidad es capaz de generar mundos imposibles, reservados a los sueños y a la imaginación ardiente. Por eso, cuando contemplamos el agua en acción, igual que nos sucede con el fuego, nuestra imaginación hace lo que mejor sabe hacer: volar y construir. Los nacidos de ese proceso son los únicos castillos en el aire dignos de ser elevados y los únicos que con el tiempo se mantienen, e incluso crecen. No en vano, el líquido elemento ha sido considerado siempre origen de dioses, mitos, leyendas y conceptos mágicos en la antigüedad.

 

 

Damas y caballeros: Su Majestad El Agua:





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EL AGUA, TAN COMÚN Y TAN EXTRAÑA

              

 

Un líquido para un planeta

Si alguien nos apremiase para que citásemos el nombre de un líquido, todos sin excepción nombraríamos el agua. No es por nada que nos referimos a ella como “el líquido elemento” y nos cuesta imaginar otros ejemplos diferentes de fluidos en la Tierra. Sin embargo, cualquier sustancia puede presentarse en cualquiera de las tres formas o estados fundamentales: sólido, líquido o gaseoso. El paso de una fase a otra depende exclusivamente de la presión y la temperatura a la que se encuentre sometida. Así, las rocas, ejemplo de material sólido donde los haya, debido a las altísimas temperaturas y presiones existentes en el interior de la Tierra, corren fundidas y emergen como ríos de lava en las laderas de los volcanes, a la vez que sus gases se expanden por la atmósfera. El agua, sin embargo, es el líquido natural sobre la superficie del planeta Tierra. Las temperaturas de éste son tales que podemos tener agua en estado sólido, almacenada en las cumbres de las montañas y en los polos; líquido en mares, ríos o lagos; y gaseoso, en las nubes que la redistribuyen por todo el Planeta. Es justamente ese equilibrio entre las tres fases el que regula y estabiliza las temperaturas del planeta. Si la Tierra fuese más pequeña y sus temperaturas más frías por orbitar más lejos del Sol, en lugar de tener ríos de agua los tendría de CO2, ya que al agua líquida nunca podría existir. En el agua, el cambio entre fases se realiza a cero grados para convertirse en sólido, y a 100ºC para hacerlo en gas. Esa es otra las rarezas del agua. Presenta unas temperaturas de ebullición y congelación mucho mayores que otros líquidos, completamente adaptadas al tamaño y posición de la Tierra.

 

El tamaño de la Tierra y su distancia al Sol es tal que puede mantener el agua líquida, sólida y gaseosa sobre su superficie.

 

 “Be water”

Si con un microscopio de altísima resolución pudiésemos llegar a ver la composición de una gota de agua, veríamos que es un compuesto extremadamente simple, formado por moléculas consistentes en un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno. Sin embargo, esta simpleza intrínseca esconde la mayor de las rarezas que un líquido pueda presentar. La combinación del oxígeno con el hidrógeno en un mismo compuesto para formar una sustancia líquida es como juntar el ying y el yang en un espacio nanométrico. Hidrógeno y oxígeno son elementos profundamente opuestos, que forman en la molécula de agua un explosivo trío de conveniencia.

Todos sabemos que si metemos una botella de agua en el congelador, ésta estalla. Pues bien, esta observación tan cotidiana en nuestras vidas es otra de sus rarezas físicas, ya que el agua es una de las inusuales sustancias en la Tierra que aumenta su volumen al congelarse a la vez que disminuye su densidad. Esta singularidad posibilita que el sólido flote en el líquido, permitiendo así que existan los icebergs. No se trata tan solo de la imagen bella o romántica de un iceberg flotando solitario en un inmenso océano, sino del hecho de que cuando se congela el agua de un lago, lo hace sólo en su superficie. La capa de hielo que se forma permanece en la parte superior protegiendo así toda la vida submarina, microscópica o evolucionada que el interior del lago o charca pueda albergar.

Si con un microscopio de altísima resolución intentásemos ver la composición de una gota de agua, no podríamos conseguirlo ya que cada una de las moléculas que la forman se mueve a un ritmo frenético. Esto es debido a que oxígeno e hidrógeno, aunque conviven juntos, salvaguardan sus cargas opuestas estableciendo millones de interacciones cada segundo con las moléculas vecinas. Gracias a esta particular distribución de cargas eléctricas en constante movimiento, el agua es conocida como el disolvente universal. El agua es capaz de disolver los nutrientes de los suelos y colarse hacia el interior de la tierra, adaptando su forma para distribuirlos a plantas y otros microorganismos. Lo mismo pasa en nuestras células, que pueden adsorber del medio acuoso los elementos necesarios para la vida.

 

El espectáculo de la plasticidad

Además el agua, al igual que el mercurio, posee otra propiedad única: tiene una gran facilidad para formar gotas que aglomeran sus moléculas, formando una entidad individual definida. La tensión superficial que las une en una entidad superior a una simple molécula les permite deslizarse sobre las superficies de los materiales. Cuando las gotas de lluvia escurren por las hojas y troncos de las plantas, éstas aprovechan para hacerse con la carga de nutrientes que esas gotas transportan. Aunque parezca mentira, la mayor parte de los líquidos no forman gotas.

No es de extrañar, por tanto, que las culturas orientales, y en particular las artes marciales, aconsejasen que nos convirtiésemos en agua para poder así adaptarnos y fluir como ella en un mundo en incesante cambio. Ese es el camino para disolver los problemas o preocupaciones causadas por nuestra componente social y cambiar de forma: adaptándonos a las diferentes situaciones.

Esta sorprendente propiedad del agua para aglutinar sus moléculas y dotar de absoluta flexibilidad a las gotas creadas, es la que permite que el líquido tome formas caprichosas, insólitas, y aparentemente en contra de la ley de la gravedad, cuando éste es arrojado al aire. Además, la fotografía de alta velocidad nos permite hoy que su apariencia pueda llegar a ser la de un sólido, pero sin serlo. Ahí reside parte de la magia de este elemento único.

 

Agua: 330 millones de m3 en la Tierra.

Falta un último dato importante para completar este retrato de las rarezas del agua en la Tierra: su volumen es finito, y sólo un 2% de esa enorme cantidad es potable. Hemos visto que las rarísimas propiedades del más común de los líquidos, solo disponibles en nuestro planeta, hacen del agua una sustancia necesaria para cualquier forma de vida. Pero esa altísima capacidad para adaptarse a la geografía o al entorno y de disolver muy distintos elementos son, tal vez, las causas del problema más acuciante que afronta la Humanidad como tal. Todos los vertidos finalizan su recorrido en mares, ríos o lagos, y acaban disueltos por sus aguas. La capacidad de éstas para ayudar a la vida, disolviendo y transportando nutrientes, se convierte ahora en un peligro de muerte, pues también lo hace con los elementos tóxicos, venenos en pequeñas dosis que no podemos detener. Si continuamos arrojando 8 millones de toneladas por año de plásticos a los océanos y mares, que acumulan ya 250.000 millones de toneladas de esos desperdicios, en breve haremos que este bien necesario para la vida sea aún más escaso. Y qué decir de los metales pesados que, una vez disueltos en el agua, son absorbidos por las células, produciendo enfermedades degenerativas de muy diversa índole. Estos metales no cambian las propiedades del agua, es decir, ni huelen, ni saben, ni la colorean y, por tanto, no pueden detectarse fácilmente, y así, son ingeridos por peces, animales o personas que la precisan cotidianamente para su actividad vital. Pesticidas, fertilizantes, desechos químicos o biológicos, metales pesados o plásticos son algunos de los vertidos que el agua incorpora hoy día para transportarlos en su estado más elemental.

El agua limpia podría ser, en un futuro cercano, la razón para nuevas guerras. Y este, junto con el cambio climático, es ya uno de los problemas más importantes y urgentes a los que se enfrenta la Humanidad.

 

El agua es finita, y su contaminación pone en riesgo todas las formas de vida sobre el Planeta, convirtiéndose en un veneno lento.

 

 

Texto de José A. Martín Gago - Profesor de investigación en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid-CSIC. Responsable del grupo de investigación ESISNA.

 




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Ver también imágenes en "Como pez en el agua"

 
 
 

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Los seres vivos estamos hechos de agua… pero en proporciones variables, dependiendo de cada especie. Gracias al proyecto Detrás del Reflejo, durante las sesiones fotográficas para conseguir que el agua saliese a borbotones por un marco de madera, el azar ha generado una nueva especie animal que sólo los animadores de Pixar y de la Disney pudieron soñar, pero que esta vez es completamente real. Un animal que está compuesto únicamente de agua. Y viene a presentarse saltando a través de un marco que supone la puerta de entrada a nuestro mundo.

Peces de agua que saltan sobre el agua y viene a beber agua. Animales fantásticos que pueden beberse a ellos mismos y ver el mundo a través de su carne transparente. La pesadilla de Charles Darwin. La materialización de la metáfora que atraviesa transversalmente este proyecto: los protagonistas de estas imágenes  surgen del agua porque todos venimos del agua y agua somos. Pero en este caso de forma absolutamente real.

Besugos saltando, rayas con sus alas abiertas navegando por el aire, rapes agitados que escapan de un mundo pretérito, cachalotes, peces luna, cabrachos y otros animales marinos toman forma esta vez gracias al agua en la que nadan y en la que ahora se sienten, por dentro y por fuera, como pez en el agua.




Como pez en el agua






Como pez en el agua






Como pez en el agua






Como pez en el agua






Como pez en el agua






Como pez en el agua






Como pez en el agua



 


Como pez en el agua






Como pez en el agua






Como pez en el agua






Como pez en el agua






Como pez en el agua






Como pez en el agua









 
 
 

 

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Durante el proceso de producción de las imágenes para el proyecto Detrás del reflejo, los entornos acuáticos en los que estuvimos trabajando nos regalaron otro tipo de escenas que me pareció imperdonable pasar de largo. En medio de ese circo improvisado que inevitablemente se creaba con cada sesión fotográfica para sumergir los objetos y hacerlos renacer de las aguas, hubo multitud de rincones especiales que mostraban la versión más íntima de los cauces; diminutos escenarios que normalmente se nos escapan cuando cotidianamente buscamos el conjunto y no reparamos en los detalles. Y como, más allá del espectáculo, es de estos detalles de lo que la vida está construida, resultaba inevitable crear este nuevo capítulo como homenaje a la belleza del agua en estado natural y sin intervenciones ajenas, sin acrobacias artísticas perpetradas por los humanos.

Los métodos fueron muy sencillos, pero trajeron resultados impactantes. Una simple exposición larga, con el trípode colocado a ras de superficie, transformó las aguas del torrente en una neblina espectral, como si el alma del arroyo fuera deslizándose cauce abajo.

 

 

Intimidad del agua

 

 

En otros casos, capturar los duros reflejos del sol en la superficie del río con el teleobjetivo en su longitud focal más larga, y luego desenfocar exageradamente la imagen, creó lo que varias personas ya han dado en denominar “pétalos de agua”. Éstos (imagen de abajo) aparecen como una bandada de mariposas blancas o pétalos cayendo sobre el río. Esa es la poética de las imágenes cuando el espectador se deja llevar y logra ver más allá de la realidad.

 

 

Intimidad del agua

 

El propio espectáculo de los instrumentos musicales surgiendo de las profundidades, mientras expulsaban por su campana agua y sonidos de otro mundo, fue suficiente para que alguien definiese este conjunto como “La Orquesta Riofónica”. La puerta estaba abierta y la imaginación de los espectadores sólo ha tenido que combinar a su manera las piezas que este proyecto presentaba, convirtiendo la poesía textual y visual en un ejercicio abiertamente democrático.

Así que estas bellas imágenes de la intimidad de las aguas nos conectaron, inevitablemente, con la poesía, en este caso visual. Y no hubo que buscar mucho para encontrar el poema que alguien había escrito en 2012, donde ya se hablaba de todas estas escenas que un día nacerían. El texto es del poeta zamorano Julio Marinas, cuya Poesía incompleta fue publicada en 2013 por Los Papeles de Brighton. Su poema Matriz del agua describe estas imágenes, o tal vez estas imágenes describen los versos de Marinas. Al fin y al cabo, su propio apellido ya había nacido también para acabar encontrándose con un proyecto acuático como este.

Julio ha conectado con este proyecto ya desde el título de su poema, identificando el agua con una matriz de la que toda la vida nace. En sus versos se citan, incluso, esos pétalos de agua que yo fotografiaría y denominaría así en marzo de 2017.

El poeta visionario ya hablaba aquí de los mares como fronteras para los inmigrantes. Y de los ríos que son también frontera pero al mismo tiempo conectan países y territorios. De un agua para todos, sin nacionalidades, que nos llueve encima tras llegar de otro país. De un agua que no conoce ideologías y que, tras llegar de un territorio enemigo deja caer sobre nosotros toda su bondad.

Marinas nos ha querido recordar en este poema descarnadamente sincero que el agua es en sí misma la sangre que nos mantiene vivos, la sangre que corre por las arterias (ríos, arroyos y cauces) del planeta.

Toda nuestra esencia y nuestro origen quedan resumidos en estos versos en los que ‘ser agua es sencillamente ser’, pues eso es lo que estrictamente somos en un 65 % de nuestro organismo: agua. Así, volver a ella es volver a nuestros orígenes.

Este mundo de conexiones emocionales, de belleza emergente y de motivación interior es el que también desaparecerá si las aguas de nuestro planeta desaparecen un día. Y el deterioro de éstas supondrá también el deterioro de los niveles de belleza que nos permiten creer que hay otro modo de experimentar la existencia, más allá de nuestra rutina, nuestras convenciones y nuestra endiablada velocidad.

 

 

 

El agua que descubre los cuerpos.

El agua que alimenta la carne.

Desnuda el agua.

Desnuda el agua en los bosques.

Desnuda el agua en la tierra.

Brota la cópula del agua.

 

El agua sin fronteras, sin orillas.

El agua cosmopolita.

El agua de los eternos ríos.

El agua que triunfa en las cascadas.

 

La embriaguez del agua, del aire.

Lluvia de pétalos.

Pétalos de agua, de aire.

 

La sangre del agua.

El cuerpo del agua.

Ser agua.

Volver al agua.

 

 

Julio Marinas. Poesía incompleta. Los Papeles de Brighton, 2013.

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua

 

 

 

 

 

Intimidad del agua